Para los amantes confesos de los coches superdeportivos la recta final del siglo XX fue la época dorada por excelencia. Aquellos locos años 90 nos regalaron toda una generación de bólidos excesivos con diseños obscenos que apelaban por la conducción más pura y eran condenadamente caros e inalcanzab…
En los 90 las marcas estaban absolutamente locas. Tan locas como para vender coches de carreras salvajes con faros y matrícula