A Jason Momoa le encantan los coches y cuanto más cacharracos, mejor. Se tiró años buscando piezas para reconstruir un Ford Mustang GT, también es conocido por su Cadillac de 1955 de color rosa y tuvo a bien comprar un Rolls-Royce Phantom II de 1929 para que se lo hicieran eléctrico. Si tuviésemos…