Hay piezas en un coche que uno ve cada día y otras que trabajan continuamente y no vemos nunca, incluso si abrimos el capó. La correa de distribución pertenece al segundo grupo. A menudo, se esconde tras una tapa y no nos acordamos de ella hasta que, literalmente, revienta. Y para entonces ya no ha…
Los mecánicos y expertos coinciden: "La diferencia entre cambiar la correa a los 60.000 y a los 160.000 kilómetros está en el fabricante"