El asfalto negro lleva décadas siendo el rey de las carreteras y las calles, pero también tiene un gran problema: cuando aprieta el sol se convierte en acumulador de calor. Por ejemplo, con temperaturas de 40 ºC, su superficie puede superar con facilidad los 60 ºC, intensificando el conocido efecto…
Marruecos está cambiando el asfalto de sus ciudades por un pavimento que también beneficia a los coches