En la madrugada del 24 de septiembre, dos cazas F-18 del Ejército del Aire y del Espacio despegaron desde la base rumana de Mihail Kogalniceanu para vigilar un grupo de “objetivos aéreos” detectado por el radar rumano al norte de Chilia Veche, cerca de la frontera con Ucrania. La alerta se levantó…
Mientras Europa discute quién construirá el caza del futuro, España sigue mandando aviones de los 80 a vigilar las fronteras con Rusia