Son las cuatro de la madrugada de un mes de agosto y llego al primer peaje de la AG-55 al salir de Coruña. Hay muchos -demasiados, pienso- coches y furgonetas aparcados a un lado con la gente fuera de sus coches. Señores mayores, jóvenes con su Ibiza maqueado, un montón de paisanos con sus coches c…